Te invitamos a que asistas y nos apoyes a difundir la información. Muchas Gracias.
Hombres mirando-nos
Bienvenid@s
Hola!!!
Hombres mirando-nos es este acercamiento para que podamos compartir las cosas que nos duelen por seguir el modelo tradicional de la masculinidad, al romper con estas ideas y conductas nos brindarán mejores beneficios en nuestra vida emocional con uno mismo, la pareja, nuestras relaciones familiares y cotidianas.
Le apuesto al compromiso que podemos hacer los hombres para tener una vida sana, basada en la igualdad de género y renunciar a todas de las violencias que ejercemos los hombres.
Ahora te invito a que nos miremos desde otras formas de ser hombres.
Cirilo
Hombres mirando-nos es este acercamiento para que podamos compartir las cosas que nos duelen por seguir el modelo tradicional de la masculinidad, al romper con estas ideas y conductas nos brindarán mejores beneficios en nuestra vida emocional con uno mismo, la pareja, nuestras relaciones familiares y cotidianas.
Le apuesto al compromiso que podemos hacer los hombres para tener una vida sana, basada en la igualdad de género y renunciar a todas de las violencias que ejercemos los hombres.
Ahora te invito a que nos miremos desde otras formas de ser hombres.
Cirilo
viernes, 3 de mayo de 2013
lunes, 1 de octubre de 2012
Programa de radio "Varones en la Intimidad"
Hola! Te invitamos a escucharnos, todos los martes a las 20:00 hrs. Hora del Centro de México por www.sabersinfin.com. Este espacio es para la reflexión y propuestas sobre temas de Varones y Masculinidades.
Abrazos
Aquí encontrarás los podcast de los programas anteriores http://www.sabersinfin.com/audios/147-varones-en-la-intimidad.html
Abrazos
Aquí encontrarás los podcast de los programas anteriores http://www.sabersinfin.com/audios/147-varones-en-la-intimidad.html
domingo, 23 de octubre de 2011
Nuevo Horario para el Grupo de Hombres
Programa de Atención a la Violencia Masculina (Modelo CECEVIM-GENDES AC) hay sesión para hombres los días jueves de 19:30 a 21:30 en la 21 sur 503 B Col. San Matías ( a una calle de la Av. Juárez) Puebla, Pue.
Informes al 22 22 00 24 68 y al 22 21 18 07 45
Saludos
Informes al 22 22 00 24 68 y al 22 21 18 07 45
Saludos
martes, 10 de mayo de 2011
viernes, 1 de abril de 2011
Violencia…¿en mi noviazgo?
Cirilo Rivera García
Tu pareja… ¿te ha pegado?, ¿te insulta, humilla, te hace panchos, se enoja cuando respondes con un no, te culpa de sus conductas violentas? Entonces, esto es para ti.
La violencia en las relaciones de noviazgo muchas veces es disfrazada en “nombre del amor”. Se piensa que una muestra de amor es “saber” todo sobre la pareja.
El tema acerca de la violencia en el noviazgo, no es un tema nuevo, muchas investigadoras/es se han preocupado por este tipo de relaciones. Los primeros acercamientos surgieron a partir de las relaciones de pareja desde el enfoque de género y en ellas muestran las expresiones de la violencia que viven las mujeres en las relaciones que tienen con los hombres.
El noviazgo se podría definir como aquel periodo de tiempo que dura una relación de pareja, sin embargo existen otro tipo de relaciones de pareja como las free o situacionales.
¿Qué es lo que duele y lastima en las relaciones de noviazgo?
En los diferentes talleres y conferencias que he impartido con respecto a este tema, algunas preguntas que surgen de las y los adolescentes son: ¿Cómo identificar si mi novio es violento?, ¿qué hacer si mi novio es violento?, ¿por qué algunas chicas no se dan cuenta que su novio es violento?
Con ellos/as se trabaja de la siguiente manera: que definan lo que significa el noviazgo para las mujeres y hombres; qué es lo que les gusta y qué no les gusta. Después de este ejercicio se va develando las formas en que perciben una relación de noviazgo; exploramos lo que les gusta y comparamos las respuestas las mujeres y los hombres. Posteriormente analizamos lo que no les gusta. Aquí les preguntamos a las mujeres cómo se sienten, y las respuestas más comunes son: me siento mal cuando me presionan; cuando me celan; cuando se enoja porque le hablo a mis amigos. Mientras los hombres señalan que no les gusta: que las chavas sean celosas; que nos engañen y que sean fresas o apretadas.
Ya identificadas las situaciones de malestar, definimos la violencia como el uso de la fuerza física, psicológica, emocional, sexual y económica que tienen por objeto someter a otra persona y así buscar un beneficio propio. A continuación comparamos sus respuestas de malestares y las relacionamos con la definición antes descrita. Las y los jóvenes discuten sus repuestas para identificar el tipo de violencia que se ejerce, siendo la psicológica la más frecuente.
Para ello también nos apoyamos con estas preguntas:
Tu novio
¿Te cela constantemente por tus amigos hombres o compañeros de trabajo?
¿Te persigue por el celular para saber con quién estás?
¿Revisa los mensajes de tu celular, así como tus llamadas y tu correo electrónico?
¿Te da miedo cómo reacciona?
¿Te toca o te besa sin tu consentimiento?
¿Te presionar para tener relaciones sexuales?
¿Te ha abofeteado, jalado de los cabellos o azotado las cosas para intimidarte?
¿Minimiza las cosas que realizas?
Estas claves permiten a las y los jóvenes identificar las relaciones violentas.
Más tarde, hablamos del ciclo de la violencia y cómo es que quedan enganchadas en este tipo de relaciones.
El ciclo de la violencia.
Primera Fase: denominada “Fase de Acumulación de Tensión” (las cuentas por cobrar). Se produce una sensación de pequeños episodios que llevan roces permanentes hacia la pareja, con un incremento constante de la ansiedad y hostilidad. Su uso común es la ley del hielo, se hacen cosas que incomodan, dejan de llamarte, etc.
Segunda Fase: denominada “Episodio Agudo”. En esta fase, toda la acumulación de tensión que se venía generando da lugar a una explosión violenta y puede variar desde un tocar cuerpo cuando no quieres, gritos, palabras que te ofenden, azotar cosas, amenazarte hasta llegar al homicidio.
Tercera Fase: “Luna de Miel”. Se produce el arrepentimiento por parte de la persona agresora y promete no volverlo hacer, se ofrecen disculpas, se regalan dulces, chocolates, te invita al cine, etc.
Muchas personas, en la fase de “Luna de Miel”, consideran el arrepentimiento como una muestra de amor y, por lo tanto, no ponen límites.
Consecuencias.
Las investigaciones han señalado que la violencia en el noviazgo tiene consecuencias como: depresión, baja autoestima, bajo rendimiento escolar, miedo hacia la pareja, falta de apetito, etc.
¿Qué se puede hacer?
Habla con otras personas de lo que te sucede, es importante que conozcan los malestares que tienes en tu noviazgo.
Recuerda que nadie tiene derecho a violentarte y no debes sufrir pena o culpa por vivir una situación de violencia.
Esto es importante, si ya hiciste muchas cosas y no tienes resultados, es momento de solicitar ayuda profesional.
Y sobretodo, recuerda que nadie tiene derecho a lastimarte.
sábado, 19 de marzo de 2011
La violencia simbólica en mujeres y hombres
Psic. Cirilo Rivera García
Una buena muchacha de casa decente no puede salirqué diría la gente el domingo en la misasi saben de tiqué dirían los amigos, los viejos vecinos, que vienen aquíQué dirían las ventanas,tú madre y su hermanay todos los siglos de colonialismo españolque no en valde te han hecho cobarde, que diría…
Silvio Rodríguez, La familia, la propiedad privada y el amor.
Deber “ser mujer” y deber “ser hombre” son expresiones que cotidianamente escuchamos o miramos en nuestra sociedad. El deber ser es un conjunto de introyectos que la sociedad ha construido para mantener un orden jerárquico sobre determinada población, llámese niños y niñas, mujeres, adultos/as mayores, indígenas, personas discapacitadas, etc. La elaboración de estructuras discursivas y prácticas lleva consigo formas sutiles para mantener el dominio y control.
Para Pierre Bourdieu, la violencia simbólica es aquella violencia que se ejerce sobre un agente social con su complicidad o consentimiento; además consiste en un encarcelamiento efectuado mediante el cuerpo. Sin embargo, para que se lleve a cabo el consentimiento, es necesario construir simbolismos y prácticas que legitimizan ese deber ser: Ser buena hija, esposa, madre y abuela; deber ser hombre.
La violencia simbólica elabora estos instrumentos para mantener en subordinación a aquellos grupos sociales que intentan dejar de estar en esa condición. La frase mujeres juntas ni difuntas es ejemplo de ello, porque si una se da cuanta del potencial que tiene ¿que va a pasar si todas hacen lo mismo?... se pierden los privilegios masculinos. Cuando las mujeres se dan cuenta de que pueden romper las barreras sociales, dan inicio los comentarios de mujeres y hombres como: ¿qué les pasa, se quieren parecer a los hombres?, etc.; frases recurrentes ante el temor de perder el dominio masculino, las cosas así han sido siempre.
Cuando algún hombre decide romper los estereotipos masculinos tradicionales y decide ser tierno, más cooperativo en casa y solidario con las mujeres, y tiene pensamientos como: qué onda, si yo soy bien hombre, renuncia a la ternura y a la solidaridad. Sin afán de justificar las conductas violentas y misóginas, este hombre ya no necesitó de los amigos, familia, medios de comunicación para que le recordara lo que un hombre de hacer para ser hombre.
Ser mujer tiene tantas significaciones, que la mayoría tiene que ver con los servicios para los demás. Algunos estudios muestran que los hombres quieren mujeres inteligentes, pero no más que ellos; desean parejas amorosas y sexuales, pero ellos desean ser quienes lleven el control. Describimos “al otro” o a “la otra” a partir de nuestras concepciones de poder, desde lo que me beneficia y me mantiene en la jerarquía.
Remar contra la corriente privilegiada puede que nos genere cansancio; sin embargo, en esa misma corriente, existen personas que desean construir relaciones de género democráticas. Vale la pena repensar las estructuras sociales y elaborar otras formas de ser mujeres y de ser hombres.
martes, 22 de febrero de 2011
¿Los Hombres somos igualitarios?
En septiembre de 1994 se llevó a cabo en El Cairo, Egipto, la Conferencia Internacional sobre Población y Desarrollo (CIPD), en la que se logró un impresionante consenso sobre qué hacer respecto con algunos de los problemas mundiales más importantes.
El Programa de Acción apuntó que los hombres y las mujeres tienen el derecho a recibir información, escoger y tener acceso a métodos seguros, eficaces y aceptables para la regulación de la fecundidad, así como el derecho a recibir servicios adecuados de atención a la salud que garanticen embarazos y partos sin riesgos.
Otro punto, tratado en el Programa de Acción de la CIPD, fue la responsabilidad de los hombres en la salud reproductiva (Punto 4). Este fue uno de los primeros avances en materia de equidad, porque a las mujeres se les había visto como las únicas responsables en el ámbito reproductivo.
Más adelante, en la Cuarta Conferencia Internacional de la Mujer en Beijing (1995), se tocó el tema sobre la inclusión y debate sobre la participación equitativa de los hombres.
Posteriormente, las diferentes convenciones e instrumentos internacionales hacen un llamado a los hombres a eliminar todas las formas de discriminación y violencia hacia las mujeres y buscar alternativas para una convivencia sana y equitativa.
Hasta hoy, la igualdad de género está en el mundo masculino como discurso; existe quienes la aceptan y también hay muchos que no contribuyen en la búsqueda de la equidad o la niegan.
Mientras los hombres sigamos creyendo que las mujeres son las únicas responsables del espacio doméstico, de la salud sexual y reproductiva, de la educación de los hijos e hijas y de la violencia, seguiremos evadiendo responsabilidades que nos corresponden.
Mientras los hombres sigamos creyendo que las mujeres son las únicas responsables del espacio doméstico, de la salud sexual y reproductiva, de la educación de los hijos e hijas y de la violencia, seguiremos evadiendo responsabilidades que nos corresponden.
La participación igualitaria y equitativa en nosotros los hombres debe basarse en desempeñar un papel solidario en cuanto a eliminar los malos tratos a sus hijas/os, parejas, madres y hermanas, sumándonos a los esfuerzos para erradicar la violencia doméstica, la prostitución infantil y la violación.
Nuestra participación igualitaria contribuye a fortalecer a las familias y sociedades más democráticas. En esta medida se benefician todos y todas; los hombres se vuelven más autosuficientes y desarrollan más habilidades. Otra de las ganancias es, que al compartir responsabilidades, queda más tiempo libre para disfrutarlo en familia y como pareja.
Es momento que los hombres nos comprometamos a otras alternativas de la masculinidad que permita el diálogo y el compromiso de la no violencia en casa.
El costo social de “ser hombres” nos ha afectado de grave en la salud física, mental y emocional; en ella va implícita la violencia de cada día.
Es por ello estas reflexiones:
Ø ¿Qué pasaría si tu participación como hombre fuera con afecto igualdad y equidad en el interior de la familia?
Ø ¿Qué valores les estarías enseñando y fomentando a tus hijos/as sobre el compromiso y la participación en el hogar?
Ø ¿Qué pasaría si como hombre dejaras de ejercer la violencia y usaras el diálogo para resolver los conflictos?
Ø ¿Qué pasaría si a tu hija le enseñas que, como mujer, merece respeto; que nadie tiene derecho a lastimarla ni humillarla; que es una persona tan valiosa y que es capaz de realizar muchas tareas?
Ø ¿Qué pasaría si tú dejaras de acosar a las mujeres en las calles, trabajo y en tu hogar?
Pasemos de la reflexión a la acción...
lunes, 14 de febrero de 2011
Noviazgo sin sexo, no es noviazgo
Cuando les pregunto a hombres adolescentes y jóvenes sobre las palabras que asocian con el noviazgo una de las primeras respuestas es…sexo.
La lógica tradicional masculina se basa en que los hombres debemos responder y actuar a cualquier precio. Esta masculinidad está construida por nuestra sociedad a partir del eje del poder, se ejerce sobre las mujeres, el poder de las restricciones sociales, el poder de la heterosexualidad sobre la homosexualidad.
En la iniciación sexual masculina, la presión del grupo social juega un papel importante pues se basa en la confirmación de la identidad y a la regulación de las prácticas sexuales de los jóvenes, independientemente de la relación de pareja que tenga.
Es por ello que los hombres hemos aprendido que para mostrar nuestra hombría y heterosexualidad, el noviazgo o los encuentros con las mujeres, las relaciones sexuales son un elemento indispensable.
En algunas series o novelas juveniles muestran los estereotipos masculinos conquistadores, amantes, rebeldes y valientes (violentos) que pueden obtener placer con cualquier chica que se le ponga enfrente, ellos son parte de los ideales masculinos y femeninos que la sociedad refuerza constantemente a través de la mercadotecnia sexual.
Pero ¿qué temen los hombres en las relaciones de noviazgo?
Algunas respuestas son la infidelidad, el embarazo, la traición, entre otras. Los temores constantes de los hombres se basa en la infidelidad sexual de su pareja pues parten de la doble moral sexual que las mujeres son las que no se hacen respetar y los hombres por "naturaleza" tenemos más apetito sexual; además algunos jóvenes se resisten al uso del condón durante el noviazgo, algo como: que se cuiden ellas, pues es tan difundida la idea de: sin condón no se siente lo mismo porque quita placer.
Otro elemento que entra a prueba en la masculinidad de los jóvenes, es que otros hombres se enteren de su “bajo desempeño sexual”, pues se considera que un hombre siempre debe dejar satisfecha a las mujeres, la reputación y el honor masculino están constantemente en juego y, por ello, se reafirma a través de las conductas y prácticas sexuales, que en algunas situaciones son de alto riesgo como: las infecciones de transmisión sexual o el VIH.
Para algunos jóvenes, la prueba del amor -la relación sexual con la pareja- dejó de ser exclusivamente lo básico, ya que muchos chavos piden tener relaciones sexuales sin el uso del condón. Por otro lado, en algunos espacios educativos, algunas chicas señalaron que hay chavos que les piden tener prácticas de sexo anal u oral pues consideran que así las mujeres no pierden su virginidad. Explorando las ideas que tienen estos chicos, son hombres que tienen rígidamente definidos los papeles tradicionales de hombres y mujeres, aunque en el discurso expresen que no son machistas.
Entonces, ¿para dónde ir?
Creo que algunos de los retos que tenemos los hombres son replantear la identidad masculina, que ésta nos permita revisar los miedos frecuentes, poderlos identificar y aprender a enfrentarlos sin violencia. Reconocer nuestra sexualidad, eliminar los estereotipos sexistas hacia las mujeres y pareja, dejar de ver a las mujeres como objetos sexuales y respetar su derecho a decidir sobre su cuerpo y sexualidad. Vale la pena que hasta aquí, podamos mirarnos como hombres.
Y en tu ciudad o comunidad, ¿cómo se desarrollan estás prácticas entre noviazgo y sexualidad?
¿De qué hablan los chavos con relación a sus parejas?
¿Cuáles son las prácticas de riesgo más constantes en las relaciones de parejas en jóvenes?
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Autor: Cirilo Rivera García
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